Durante los últimos años aprendimos a escribir prompts cada vez más largos. Indicamos qué cámara queremos usar, cómo debe entrar la luz, dónde tiene que ubicarse el protagonista y hasta qué sensación debería transmitir una fotografía. El problema es que no todos somos fotógrafos, directores de arte o especialistas en iluminación. Magnific quiere cambiar un poco estas reglas con el lanzamiento de One.

La compañía española presentó Magnific One, una nueva herramienta de generación de imágenes que incorpora una capa de dirección de arte antes de crear cada pieza. Es decir, el usuario puede escribir una idea relativamente sencilla y el sistema se encarga de tomar decisiones sobre composición, estilo, iluminación, óptica y tratamiento visual antes de enviar las instrucciones al modelo que finalmente genera la imagen.

Este último punto es importante. Magnific One no es simplemente un nuevo modelo entrenado para competir contra los grandes generadores de imágenes. La propuesta está en lo que sucede antes de la generación: interpretar la idea, sumar referencias, desarrollar mejor las instrucciones y definir una dirección visual.

Pensemos en un brief bastante sencillo: una mujer esperando un colectivo bajo la lluvia. Un generador tradicional puede crear exactamente eso. Pero todavía tenemos que decidir si la toma es abierta o cerrada, si parece una fotografía documental o una campaña de moda, qué tipo de luz tiene la escena o desde dónde estamos mirando al personaje.

Magnific One busca tomar parte de esas decisiones por nosotros.
Para trabajar, la plataforma cuenta con dos modalidades. Draft funciona como una etapa de exploración y genera 8 o 16 alternativas a partir de una misma idea. Una vez encontrada una dirección interesante, Final permite desarrollar la imagen definitiva en resoluciones de 2K o 4K.

Además, se pueden utilizar hasta cinco imágenes de referencia para definir estilos, personajes u otros elementos visuales. Para una agencia o productora, esto abre una posibilidad bastante interesante: generar distintos caminos antes de empezar a ajustar obsesivamente un prompt que tal vez nunca iba en la dirección correcta.
Pero probablemente una de las novedades más importantes sea Brand Kit.
La herramienta permite cargar la página web de una empresa, un manual de marca en PDF, imágenes de referencia o simplemente una descripción escrita. A partir de esa información, el sistema identifica elementos como logos, colores, tipografías, estilo fotográfico y tono visual para construir una serie de reglas que después aplica durante las generaciones.

En este sentido, el objetivo no es solamente crear una buena imagen sino también evitar uno de los grandes problemas que todavía tiene la inteligencia artificial cuando trabaja para marcas: que cada pieza parezca creada por una persona distinta.

Magnific también incorporó opciones para corregir el resultado sin tener que empezar nuevamente. Auto Layers separa diferentes elementos de una imagen en capas editables y permite ajustar textos, colores o tipografías dentro de Designer. A su vez, el trabajo puede continuar en herramientas como Photoshop o Figma.

Para quienes producen contenidos audiovisuales, One también puede tener un uso interesante antes de llegar al video. Muchas producciones con inteligencia artificial comienzan definiendo personajes, estilos, locaciones y fotogramas para después animarlos con otros modelos. En esos casos, contar con una dirección visual más consistente desde la primera imagen puede ahorrar varias generaciones y, especialmente, varios dolores de cabeza.

Obviamente, falta probar cuánto criterio tiene realmente este nuevo “director de arte”. Una cosa es elegir correctamente una óptica o una iluminación y otra bastante distinta es comprender por qué una marca debería verse de determinada manera.

Pero el lanzamiento muestra una nueva etapa bastante lógica para las herramientas creativas con inteligencia artificial. Durante un tiempo, la competencia estuvo centrada en generar imágenes cada vez más realistas. Después llegó la batalla por interpretar mejor los prompts y respetar las referencias. Ahora, parece que también van a competir por algo bastante más difícil de programar: tener buen gusto.

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