Leiva Joyas tiene más de 50 años de historia. El desafío no era cambiar eso. Era encontrar una manera nueva de contarlo.
La marca necesitaba renovar sus contenidos digitales para acercar sus productos de inversión —monedas de oro, lingotes de oro y lingotes de plata— a una audiencia más acostumbrada a Reels, TikTok y YouTube Shorts que a la comunicación financiera tradicional.
Ahí entró Obvia.
Hablar de oro, plata e inversión suele llevar siempre al mismo lugar: gráficos, números, manos sosteniendo lingotes y alguna flecha que sube.
Nuestra idea fue hacer otra cosa.
En lugar de explicar cada producto desde sus especificaciones, buscamos conceptos visuales simples capaces de transformar ideas financieras en historias de pocos segundos.
Que una moneda pudiera hablar. Que un símbolo se desmoronara sobre una balanza. Que un globo perdiera aire. Que la historia de una pieza de oro literalmente cobrara vida.
No queríamos usar inteligencia artificial para imitar una producción tradicional.
Queríamos aprovecharla para producir ideas que probablemente nunca hubiéramos filmado de esa manera.
Una de las partes más importantes del proyecto pasó antes de generar el primer video.
Cada pieza comenzó como un concepto, siguió con un guion y después se convirtió en storyboard. Ahí definimos planos, movimientos, acciones, textos, aparición del producto y ritmo de cada spot.
Recién entonces entró la inteligencia artificial.
El proceso combinó generación de imágenes, construcción de escenas, animación, iteración sobre personajes y objetos, dirección audiovisual y postproducción.
Porque generar una imagen no es producir una campaña.
Había que conseguir que el lingote tuviera las proporciones correctas. Que una moneda siguiera pareciendo la misma moneda entre un plano y otro. Que los reflejos, materiales, escalas y movimientos funcionaran. Y que, después de todo eso, cada pieza siguiera sintiéndose Leiva.
Hubo pruebas. Hubo versiones que no funcionaron. Hubo escenas que volvieron al storyboard. Y hubo ajustes junto al equipo de la marca hasta llegar a las piezas finales.
En otras palabras: cambió la herramienta, no desapareció la dirección.
Las piezas no se pensaron como un video horizontal que después había que cortar para redes.
Desde el inicio fueron concebidas para convivir en múltiples formatos: horizontal 16:9, cuadrado 1:1, vertical 9:16 y 4:5.
Eso permitió construir una misma idea visual para Instagram Reels, TikTok, YouTube Shorts y campañas de paid media sin depender de una única composición.
La inteligencia artificial hizo posible producir cinco universos visuales diferentes dentro de una misma campaña. Pero el objetivo nunca fue producir más por producir.
Fue encontrar una forma mejor de contar.
No hubo caballos animados en un estudio. Ni monedas parlantes dentro de un cajón. Ni globos gigantes hechos de dinero.
Pero hubo casting visual, dirección, fotografía, decisiones de cámara, continuidad, producto, postproducción y muchas iteraciones.
La campaña nunca se filmó.
La producción existió igual.
Y quizás ahí esté lo más interesante de trabajar con inteligencia artificial aplicada a creatividad: no reemplaza la idea ni la dirección. Amplía el territorio en el que esas ideas pueden existir.
En Obvia usamos IA para eso.
Para imaginar nuevas formas de hacer brillar lo que ya tenía valor.